Varo
Fundador y administrador de Líneas Vivas desde el año 2006.
Licenciado en Biología por la Universidad del País Vasco.
Licenciado en Biología por la Universidad del País Vasco.
Consumado lanzador, gracias a la ayuda de Aitor Coterón en el año 2006 obtuvo el título de Master por la Comisión Nacional de Lanzado.
Gran conocedor de los ríos de Cantabria de donde desciende, a los que dedica la mayoría de sus jornadas. Actualmente es un apasionado del acecho a grandes truchas y un loco de la pesca a pez visto, siempre abierto a nuevos horizontes y nuevos enfoques de su pasión.
Haritz
Me inicié en la pesca de forma curiosa. Mis padres y otros familiares disfrutábamos los fines de semana de una barbacoa a los pies de una pequeña presa, en la que cierto día descubrí que deambulaban unas criaturas que yo había visto en los libros de ciencias naturales del colegio: eran peces. Armado con un pequeño equipo que rogué a mi padre me comprase, compuesto por una cañita, un carrete, un pequeño flotador, unos plomos y unos anzuelos, ensarté una lombriz de tierra y lance aquello a las profundas aguas de la presa. Pasaron minutos observando hasta que el flotador comenzó a balancearse para seguidamente sumirse en las oscuras aguas. Un pequeño barbo se había prendido del anzuelo al mismo tiempo que yo me había prendido de aquella sensaciones para siempre: me había convertido en "pescador".
De ahí comencé a evolucionar hacia otras técnicas y especies, llegando hasta el lance ligero, modalidad que practicaba casi exclusivamente con imitaciones de peces artificiales. Hasta que a los 14 años descubrí en un libro de pesca que me regalaron mis padres, una técnica y unas herramientas para mi desconocidas hasta entonces: era la pesca a mosca con sedal pesado. Fue tal la impresión que me causó, que decidí invertir parte de mis ahorros en comprar un equipo de mosca, sin conocer a nadie que supiera de ella y mucho menos que la practicara. Una caña Shakespeare de 9' linea #5, una cola de rata Airflo 4000 y un carrete Olympic fue todo lo que pude adquirir, pero tenia todo lo demás: el deseo de aprender. A lo largo de los años fui compaginando las dos técnicas, hasta que la continuidad de capturas a mosca y la diferente satisfacción que estas me proporcionaban en comparación a las capturadas con otras técnicas, me empujaron a practicarla en exclusiva. Muchos eran los peces que había sacrificado hasta entonces (no todos y eran otros tiempos), y a partir de aquí me convencí a mi mismo de que jamás un pez volvería a morir en mis manos.
A medida que avanzaba en el camino iba encontrando mis propios limites, que me hacían ver mis carencias en algunos aspectos. A raíz de artículos escritos en revistas del sector, con los que me sentía totalmente identificado, decidí ponerme en contacto con un afamado instructor de lanzado, quien gustosamente se ofreció a encerme la luz que iluminaría en mi un nuevo camino. Camino éste que al recorrerlo me llevo a conocer a personas maravillosas, apasionadas como yo y con las que compartía aficiones por ciertos campos de la pesca con mosca. En este camino tambíen recolecte al creador y fundador de este maravilloso blog, espacio en el que ahora tengo el placer de poder escribir y colaborar.
Me entusiasma la pesca de peces grandes, tamaño al que seguramente han llegado por su astucia y desconfianza, motivo éste que nos obliga a esforzarnos mas allá de nuestros límites para engañarlas; algo que nos posibilita ampliar nuestra experiencia y destreza en esta técnica. Y es que los que consiguen engañar un pez grande, conseguirán engañar un pez pequeño. Pero no todos los que consiguen engañar un pez pequeño, conseguirán engañar uno grande.No me gusta que un pez tome mi mosca sin motivo. Me gusta saber por que la ha tomado: por que le he engañado.
De ahí comencé a evolucionar hacia otras técnicas y especies, llegando hasta el lance ligero, modalidad que practicaba casi exclusivamente con imitaciones de peces artificiales. Hasta que a los 14 años descubrí en un libro de pesca que me regalaron mis padres, una técnica y unas herramientas para mi desconocidas hasta entonces: era la pesca a mosca con sedal pesado. Fue tal la impresión que me causó, que decidí invertir parte de mis ahorros en comprar un equipo de mosca, sin conocer a nadie que supiera de ella y mucho menos que la practicara. Una caña Shakespeare de 9' linea #5, una cola de rata Airflo 4000 y un carrete Olympic fue todo lo que pude adquirir, pero tenia todo lo demás: el deseo de aprender. A lo largo de los años fui compaginando las dos técnicas, hasta que la continuidad de capturas a mosca y la diferente satisfacción que estas me proporcionaban en comparación a las capturadas con otras técnicas, me empujaron a practicarla en exclusiva. Muchos eran los peces que había sacrificado hasta entonces (no todos y eran otros tiempos), y a partir de aquí me convencí a mi mismo de que jamás un pez volvería a morir en mis manos.
A medida que avanzaba en el camino iba encontrando mis propios limites, que me hacían ver mis carencias en algunos aspectos. A raíz de artículos escritos en revistas del sector, con los que me sentía totalmente identificado, decidí ponerme en contacto con un afamado instructor de lanzado, quien gustosamente se ofreció a encerme la luz que iluminaría en mi un nuevo camino. Camino éste que al recorrerlo me llevo a conocer a personas maravillosas, apasionadas como yo y con las que compartía aficiones por ciertos campos de la pesca con mosca. En este camino tambíen recolecte al creador y fundador de este maravilloso blog, espacio en el que ahora tengo el placer de poder escribir y colaborar.
Me entusiasma la pesca de peces grandes, tamaño al que seguramente han llegado por su astucia y desconfianza, motivo éste que nos obliga a esforzarnos mas allá de nuestros límites para engañarlas; algo que nos posibilita ampliar nuestra experiencia y destreza en esta técnica. Y es que los que consiguen engañar un pez grande, conseguirán engañar un pez pequeño. Pero no todos los que consiguen engañar un pez pequeño, conseguirán engañar uno grande.No me gusta que un pez tome mi mosca sin motivo. Me gusta saber por que la ha tomado: por que le he engañado.
Jon
Apasionado de la pesca de la trucha, mis comienzos fueron atípicos. Sin tradición pescadora en la familia y sin ser ribereño de ningún cauce truchero, por cosas de la vida y sin saber muy bien como, acabé empuñando una caña a la orilla del mar siendo niño y ya no la solté. A los 12 años fui al río por primera vez y hasta hoy, casi 20 años después. Prácticamente autodidacta, los comienzos fueron muy duros sin posibilidad de aprender bien y sin tener ríos trucheros al alcance. Días de cucharilla y cebo, de anguilas, barbos y milagrosas truchas. Poco a poco la experiencia y la edad fueron ayudando a abrir nuevos horizontes y conocimientos. Cucharilla y pluma empezaron a compaginar lances y las truchas fueron llegando. Entretanto, con 15 años encontré la sociedad Ninfa de Bilbao y pronto adquirí los conocimientos básicos de la pesca a mosca. Pero la poca fe y las ganas de tener éxito hacían que las jornadas se decantaran por las mencionadas de lance ligero a cucharilla y buldó. Con el tiempo las tornas fueron cambiando, hasta que desde hace unos años pesco a mosca exclusivamente. No soy un devoto de la pesca a mosca como tal, sino q lo soy de la trucha. Pescar otras especies a mosca me gusta, pero no es mi objetivo. A mi me apasiona la trucha y su pesca. Pescarla a mosca me parece el zenit como pescador deportivo. Concienciado absolutamente con la pesca sin muerte prácticamente desde el principio, me entristece ver la paulatina decadencia de nuestros ríos. Y eso que no llegué a conocer los tiempos de bonanza de nuestros padres y abuelos. Las cosas van a peor irremediablemente pero confío en que la pesca sin muerte se imponga y poco a poco y con ayuda de todos recuperar los ríos y sus poblaciones de peces para poder seguir disfrutando de la pesca de la trucha con mosca. 
