jueves 22 de diciembre de 2011

Back to the source & Happy New Year


Amigos, familia, trabajo, hipoteca, pareja, compras, gimnasio, dinero, dietas, estrés...vida del siglo XXI. A veces compaginar todo esto no nos deja tiempo para ser felices y un día reventamos. Es entonces cuando te paras a pensar, debes de hacerlo y buscas una explicación racional para todo, incluso para cosas que no la tienen. Todo el mundo, toda la gente que ves a tu alrededor sumida en su frenética rutina no para de hacer cosas, planes...pero si les preguntas el porqué de lo que hacen y el qué les gustaría hacer con su vida, la mayoría no tienen una respuesta. Por eso hay que pararse a pensar, uno debe de saber qué es lo que quiere de su vida, dónde halla felicidad, dónde se siente en casa y discurrir cual va a ser su plan de vida para lograrlo. 
Si algún día te encuentras sentado en casa y no encuentras fuerzas para empuñar una caña o estás sentado a la orilla de cualquier río preguntándote qué haces o por qué estás allí, pregúntate qué ha cambiado.
A veces perdemos el rumbo y es entonces cuando la mejor receta resulta ser "back to the basics", vuelve al origen, a tus raíces y haz lo que amas porque sencillamente lo amas. Si necesitamos motivos para salir a pescar es que algo no marcha bien. Pesca porque sencillamente lo llevas dentro y es algo que no tiene explicación.

Con esta entrada tan peculiar despedimos el año y os deseamos a todos un feliz 2012, que paséis unas felices fiestas.


domingo 11 de diciembre de 2011

viernes 2 de diciembre de 2011

¿Gigantes o Molinos de viento?





INTRODUCCIÓN

Como prólogo de las palabras que escribiré a continuación, anticipo que la pretensión de éstas no es enseñar cómo se pescan, sino relatar el protocolo que seguimos nosotros (hablo en nombre del equipo de Líneas Vivas) en nuestras jornadas de pesca para conseguir capturarlos.

La diversión en la pesca no es algo que se pueda medir en centímetros o pesar en kilogramos, ya que la captura de un pez proporciona sensaciones únicas que no dependen de su tamaño. Así la captura de un pez de contenidas dimensiones puede suponer un esfuerzo mayor, hablando de habilidades pesquiles, que la de un pez de mayores dimensiones. Aun así, el peso de un pez siempre seguirá "pesando" en nuestra sacadera y en nuestro subconsciente.

Los peces grandes son, de una u otra manera, deseados por todos. Precisamente esta especie de persecución ha hecho que en numerosas cuencas su presencia sea escasa, y en otras ya sólo sean una pequeña sombra de lo que fueron y podrían ser. Por este motivo la captura de uno de ellos provoca que emanemos sensación de satisfacción y superación, conscientes de lo que verdaderamente supone su captura en la actualidad. Esta sensación solo es superada por la que aflora cuando de nuestras manos el pez retorna a su medio, para que otros puedan experimentar el mismo sentimiento .


Dedicar jornadas y jornadas en busca de estos peces requiere sacrificar otras, que son precisamente lo que no nos sobra a los que no tenemos la suerte de vivir cerca de algun río donde poder echar unos instantes de relajante pesca después de una dura jornada laboral. Por lo que muchas de las jornadas que podríamos dedicar a pescar escenarios donde el balance de capturas podría ser muy positivo, son convertidas en largas caminatas por senderos de ribera con los ojos placados en el cauce del río en busca del menor indicio de la gran sombra...el gran pez.

Decía un reputado pescador y escritor americano en uno de sus libros: pesca las truchas de 20cm como si tuvieran 60cm, así cuando tengas una de 60cm la pescarás como si tuviera 20cm. Las medidas no son textuales, vale, pero nada de razón le faltaba al sabio consejero...

Este consejo no tiene en consideración un pequeño detalle: la diferencia existente entre enfrentarse a un pez que se engancha al anzuelo y la de enfrentarse a un pez que enganchas con el anzuelo. Lo segundo sólo es posible si estás viendo a tu adversario; y si hay adversario, tendremos que librar una batalla. Hablo de la pesca a pez visto, por que considero importante diferenciar el modo por el que llegamos a enfrentarnos a un gran pez.

La primera vez que conscientemente te encuentras delante de un pez grande, lo más normal es quedarte en un estado de paralización física y mental; la situación supera tus expectativas y a veces incluso tus posibilidades. Nunca has tenido un pez así delante y no sabes si todo lo que habías hecho hasta ahora servirá con este pez. ¿Quien no ha sentido ésto alguna vez?. Péscalo como si tuviera 20cm...


Mi encuentro mas relevante sucedió en un pequeño y frío afluente, el típico río de montaña; al vadear de un pozo a otro vi una pequeña cebada orillera, lancé mi mosca sin ninguna esperanza y mientras la veía derivar, una trucha de unos 3 kilogramos negra como un grillo se acercó hacia mi hasta que nuestras miradas se cruzaron y buscó refugio en las salgueras de la orilla.

LOCALIZACIÓN DEL PEZ

Las sucesivas ocasiones en que este tipo de encuentros sucedían me hicieron comprender que ésto no era una cuestión de suerte, que si quería enfrentarme a ellas tenía que verlas como adversarias; conocerlas, estudiarlas, retarlas y tener suerte. Es el juego del gato y el ratón, el cazador y la presa. Nuestras armas son el sigilo y el factor sorpresa, y las suyas el constante estado de alerta y velar por su vida. Debemos ser conscientes de que un pez grande lo tiene más complicado para ocultarse que uno pequeño, sus movimientos son mas detectables, por lo tanto son mas vulnerables y ellos lo saben. Esto hace que se oculten en la profundidad de las aguas o en complicados refugios, lo que dificulta en la mayoría de ocasiones el que podamos localizarlas. El arte de localizar peces grandes es clave para nuestro éxito. Puede que sean mas grandes, pero tenemos que adiestrar nuestra vista para localizarlas, tenemos que saber como se comportan, en qué clase de escenarios y circunstancias se mueven. Por que aunque de vez en cuando se desplazan a zonas donde son fácilmente localizables, no será lo habitual, debiéndolas buscar de forma mas meticulosa. He comprobado en carne propia como enormes peces pasan inadvertidos para la mayoría de pescadores, que se limitan a ojear superficialmente las aguas. Hablo de peces de muchos kilos, que para mi tambien pasaron inadvertidos en su momento.

En mi memoria mantengo algunos peces de más de 60cm que este año pasaron inadvertidos en un primer vistazo y que sin ser descubiertos con nitidez, sí que fueron intuídos. A veces lanzar a una sombra puede parecer cosa de locos, pero adquiere cordura cuando la sombra engulle la mosca.


ACECHANDO AL PEZ

Es importante tener en cuenta que para un pez, independientemente de su tamaño, es más importante no ser comido que comer. Así que incluso cuando estén en pleno frenesí alimenticio hemos de ser conscientes que permanecen en estado de alerta y que ante cualquier indicio de peligro pondrán aletas en polvorosa. Debemos aprender a encontrar la barrera que separa un estado del otro, cuando nos encontramos delante de un pez alimentándose. Si la táctica de rececho la realizamos correctamente, al menos tendremos casi asegurada la oportunidad de presentarle un engaño; unos peces nos permitirán algunos errores, mientras que otros serán implacables ante el más mínimo error.

Así que prestaremos máxima atención en el momento de acercanos al pez, teniendo especial cuidado cuando debamos adentrarnos en el cauce del río. Como un felino acecharemos agachados, con la caña baja y a ser posible que sobrepase nuestra posición únicamente para la acción del lanzado.


Fue maravilloso compartir jornada de pesca este año con un castellano del que me habían hablado hasta la saciedad, aunque yo hasta ese momento solo le conocía cibernéticamente. Afortunadamente me toco como "compañero" de pesca, y entrecomillo por que no solo no realizó ni un solo lance, sino que !no llevó ni caña! Hizo de guía y me señaló todas y cada una de las posturas y cebadas del tramo que pescamos. Me sorprendió, del mismo modo que sorprendería al mas avezado y engreido pescador, lo cerca que se puede pescar un pez, indistintamente de su tamaño. Menos mal que está él de testigo para que yo pueda decir que en un tramo donde nos cubría por la cintura, un pez cogió la mosca a no más de dos palmos de mi abdomen.

CAPTURA DEL PEZ

Me atrevo a decir sin ningún temor, que la parte más complicada para llevar la captura de un buen pez a la sacadera transcurre sin duda despúes de que el pez tome el engaño. Que el pez coja la mosca podría considerarse la parte fácil del asunto. El truco era sencillo, pescarla como si tuviera 20cm y tener suerte.

Una vez el pez esté preso del anzuelo, los primeros instantes serán los mas favorables para nosotros. Un correcto manejo del equipo nos permitirá dominar al pez en esos instantes, que pueden ser segundos o milésimas de segundo, en los cuales el pez ha perdido el dominio de la situación, se encuentra desorientado y presa del pánico, lo cual juega en nuestro favor. Después será mas complicado controlarlo. Si estoy lo suficientemente cerca del pez aprovecho para forzar lo máximo posible con la intención de ensalabrarlo rápidamente. Si estoy lejos del pez aprovecho para alejarlo o desviarlo de algún obstaculo que tenga cerca. A mayor distancia, menor dominio del pez.


Está claro que para mi lo bonito de capturar un pez es conseguir engañarlo, así que lo que sucede después intento acortarlo todo lo posible, ya que de ello depende en parte su superviviencia. Ésto en ocasiones puede suponer perder alguna pieza, pero como suele decirse, son gajes del oficio.

COLOFÓN FINAL

Recuerdo jornadas en las que realicé capturas de peces de varios kilos a distancias tan diferentes como pueden ser menos de una caña de 9 pies, viendo como el pez en su patrullar localiza el artificial que le hemos presentado y se avalanza sobre ella para masticarla vigorosamente mientras antes de clavar te da tiempo a ver como al menos lo hace en dos ocasiones. !Increíble! En otras por desgracia te da tiempo a ver como la escupe... Y la distante captura de un ejemplar que tras delatarse bajo un sonoro taponazo se comió una hormiga que le presenté a más de 20 metros de distancia.

Para retornar al lector a la realidad, nada mejor que la fotografía de este pez, cuyos colores presiento cautivarán a mas de uno, como me sucede a mi.


Nunca está de sobra recordar que donde mejor están estos y todos los peces, es dentro del agua del que los extraemos, asi que dejémoslos donde estaban antes de llegar nosotros.


Pues nada, espero que ésto os anime a dedicar alguna jornada tras estos magníficos adversarios. Pero cuidado, !que engancha!