"...ver
como una rainbow sube parsimoniosa desde abajo, casi verticalmente
para girarse justo al tomar la imitación y estallar en mil destellos
iris-plata...sencillamente consigue que se detenga el tiempo."
jueves 29 de septiembre de 2011
domingo 18 de septiembre de 2011
miércoles 7 de septiembre de 2011
¿Llegaré?
Fueron muchos los que con profunda impotencia,
en sus alejados dominios tuvieron que olvidarlas.
Son muchos los que ahora dicen no merecen importancia,
que se puede pasar la vida sin siquiera tentarlas.
Serán muchos los que con ímpetu y constancia,
conseguirán con calma y serenidad pescarlas.
Fueron, son y serán, las truchas lejanas.
jueves 1 de septiembre de 2011
Sueños confusos
Con la mente en estado aletargado pero con el equipo ya preparado, me adentro en las aguas de un río de llanura que a estas horas aún muestra su caudal mermado por el cierre de las compuertas del embalse que lo regula. Con el nivel del agua bajo y el sol en lo alto, los grandes peces patrullan las orillas en busca de su alimento matutino.
Recorro una de las orillas del río en busca de alguno de estos peces, esquivos y astutos, no tardando demasiado en encontrar uno de ellos. Realiza su recorrido lenta y minuciosamente, sorbiendo y masticando cada una de las ninfas que encuentra en la vegetación sumergida que cubre la orilla. Tras un instantáneo pero profundo vistazo, visualizo el lugar donde colocar el engaño, saco el bajo de línea por las anillas y proyecto la ninfa hasta el lugar elegido. Desde ese momento la vista se divide y mientras un ojo mira fijamente la ninfa, el otro sigue los pasos del pez. En el momento en que las trayectorias de ambos ojos convergen, el agua explota salpicando y rompiendo la tranquila superficie del agua. El digno adversario se defiende con todas sus fuerzas en un intento desesperado por librarse del frío acero que lo ha privado de su libertad, ignorante de que en breves instantes volverá a sentirse tan libre como antes. Como no puede ser de otra manera en un "sueño", se trata de un pez tímido, robusto y precioso.
Me gusta la forma que va tomando mi "sueño", así que vamos a por otro pez.
Avanzo por la orilla siguiendo la misma estrategia, pero algo me llama la atención. Son unos carriles de agua formados por largas y paralelas ovas. Por un instante pasó por mi cabeza la idea de pescar al agua los carriles, pero como por una vez parezco ser dueño de mis actos, considero como mejor opción seguir con la estrategia anterior. Contra todo pronóstico, dada la ficción de mi "sueño", retomo la idea de pescar los carriles, consciente de que ahí, escondidos entre las ovas, hay buenos ejemplares.
De nuevo saco el bajo de línea por las anillas hasta que asoma la línea y comienzo a proyectarla tanteando el carril más cercano a mí, el menor de los carriles. No parece ser ese el carril de mi destino y paso al siguiente. Este es más ancho y profundo, custodiado por ovas más densas; la ninfa cae al comienzo del carril y deriva por el hipotético centro, sin obtener resultado alguno. Un nuevo intento, más pegado a la vegetación, y a mitad de carril el indicador desaparece, el clavado es instantáneo, el oro brilla bajo el agua y solo la parte superior del lingote consigue romper la superficie. ¡Es el pez que buscaba! Es grande, no sé cuanto, pero no se parece a nada con lo que haya soñado. El carrete canta y no puedo más que aflojar el freno para evitar que me arranque la caña de las manos. Me sorprende la fuerza con que este pez ha arrancado en dirección a su refugio. Solo han pasado unos segundos cuando el backing ya está a punto de salir por las anillas, es increíble, es un "sueño". El pez se para a respirar, momento que aprovecho para recuperar línea, pero después de tan sólo 3 vueltas a la manivela del carrete, arranca de nuevo con la misma fuerza anteriormente mostrada. Unos metros más aumentan la distancia que me separa de mi adversario, inclinando la balanza hacia su lado, cuando de nuevo se para. Agarro la manivela del carrete, pero esta vez no consigo dar una sola vuelta, cuando de nuevo arranca y noto esa sensación, esa mala sensación: no hay tensión, la he perdido.
El sueño empieza a disgustarme y ansío el sonido del despertador, pero éste no suena, así que me pellizco y siento dolor…dolor que hace que me percate de que lo que hubiera sido un sueño para recordar, se ha convertido en una realidad de las que cuesta olvidar.
Ahora por fin podré soñar.
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