Últimamente vengo reflexionando sobre el comportamiento humano, lo fácil que es manipular su mente y poner los actos más cruentos al servicio de una causa supuestamente mayor y más noble, que nos haga elevarnos sobre el común de la sociedad. No nos engañemos, todo es una operación de maquillaje... el problema de mucha gente al servicio de estas causas es que ni sabe que lleva esa máscara. Algunos de estos disfraces, todo hay que decirlo, son obras maestras del mejor prestidigitador y emplean toda clase de "potingues", que harían desaparecer cualquier arruga por muy profunda que fuera y de todos es sabido que el mejor de ellos es...la ciencia. ¿A alguien se le ocurriría refutar algo demostrado empíricamente?
"A Varo se le ha ido la olla", estará pensando en estos momentos más de un lector. Puede, pero creo que todos debemos hacer algo de introspectiva esta noche dado el color que están tomandando ciertos acontecimientos y la dirección a la que lleva el camino por el que estamos llevando a nuestros ríos. Reflexionemos sobre nuestros actos y principalmente, sobre qué ideas y principios los edificamos, sobremanera háganlo aquellos que tienen en su mano el poder de llegar a cientos o miles de mentes, personajes con la responsabilidad de educar y de tutorear a un colectivo que por suerte o por desgracia tiene el deber y la responsabilidad de evolucionar a la voz de ya, hacia unas practicas mas responsables.
Así, muy bien: dentro del agua y por la cola. Prefiero una mala foto y un pez vivo y coleando en el río, que un buen souvenir y un pez herido de muerte.
En relación a lo antes descrito, hoy tan solo sacaré a la palestra un tema tan viejo o tan joven como la pesca sin muerte y mientras escribo esto me doy cuenta de la relatividad de las cosas: para algunos la pesca sin muerte ya no es un axioma que practicar por obligación o por ser "chachi-guay", si no una forma de entender la pesca; mientras que para otros apenas ha llegado a sus oídos y miran con ojos de recién nacido (quien no con una mueca de odio o resquemor) a aquellos que devolvemos nuestras capturas con una sonrisa en la boca fruto del buen rato que nos acaban de hacer pasar.
¡A sí!, el tema: las grandes damas de nuestros ríos y su devolución o sacrificio por una causa mayor y más noble. ¡Y científicamente probada eh! No se me olvide comentarlo e iluminar a todos los incultos lectores de este blog con esa verdad suprema: los peces grandes comen peces, más concrétamente las truchas grandes (solo y únicamente, al parecer) comen truchas pequeñas. Y los leones gacelas, las vacas hierba, Bugs bunny zanahorias y el coyote correcaminos.
El acusado queda declarado culpable de comerse todas las frezas habidas y por haber... ¡Observen sus dientes y mirada asesina!
Si uno tiene cierto conocimiento y se sitúa dentro del colectivo de pescadores españoles, se dará cuenta de que estamos ante un colectivo muy heterogéneo y sinceramente, con una cultura medio ambiental más bien escasa y lo que resulta mas irónico, un absoluto desconocimiento del medio en el que practican su afición, las interacciones entre sus componentes y cómo éste se autorregula. De ahí probablemente que mantras como el ya mencionado hayan calado hondo en un conjunto muy amplio de pescadores que o bien acuden al río buscando carne, o bien reconocimiento de bar (o de blog últimamente), o bien se han visto metidos en el berenjenal de la pesca sin muerte-conservacionista, lo mucho que se luce y lo distinguido que te hace parecer y no saben como llevarse un pez a casa (un saludo para todas aquellas suegras y abuelas ansiosas devoradoras de truchas). Y si ademas de mantener al personal contento, maquillamos bien nuestro ancestral instinto y quedamos como salvadores del río y de sus pobres y desvalidas truchas pues ya ni os cuento lo mucho que se liga.
Apenas 3 segundos fuera del agua bastan para inmortalizar un momento que a buen seguro ya perduraría para siempre en nuestra memoria...
Dejando de un lado bromas e ironías, está claro que un salmónido es un depredador y que a medida que su talla aumenta se van incorporando a su dieta nuevas piezas, incluidos peces, anfibios o cualquier elemento que le suministre un buen aporte calórico y que pase por su lado, ya que no lo olvidemos, las truchas son ante todo animales oportunistas y no derrocharan ni un gramo de más en cazar un pez si por ejemplo, están eclosionando masivamente moscas de la piedra (¿eh?) y la comida le viene a la boca.
El pilar sobre el que mucha gente sacrifica estos ejemplares se trata nada más y nada menos que éstas comen truchas, lo cual es cierto, estos grandes ejemplares comen peces, pero de cualquier especie. No son nada selectivos y si estudiáis su comportamiento, descubriréis que tienen especial querencia por grandes cardúmenes, en los cuales sus posibilidades de éxito aumentan y este tipo de formaciones suelen ser típicas de ciprínidos y otras especies de peces pasto. Además (y esto es una cuestión de estadística), ¿qué especie tiene más posibilidades de atrapar una gran trucha en uno de nuestros ríos? Todos sabemos cuál es la proporción de estas otras especies respecto a nuestras mal-amadas truchas.
Otra cuestión que he leído y me ha dejado perplejo, es que estos ejemplares devoran su propio peso en peces a diario. Madre mía, voy a poner un chiringuito de pescaito frito en las inmediaciones del Esla porque me forro fijo. Seamos serios... No tengo por aquí una tabla de tasas metabólicas de salmónidos, pero estoy seguro que aun con la temperatura del agua en la que éstas se encuentran en actividad máxima, unos cuantos gramos les bastan para saciarse, no en vano un "aumento de tamaño produce una reducción del metabolismo basal por unidad de biomasa" (Pozo2011). Para los que dan argumentos científicos, eso que hay entre paréntesis es una cita del señor Pozo, director del departamento de Ecología y Limnología de la UPV. Además y esto es cierto, la digestión para estos peces cuando se alimentan de congéneres suele llevarles días, es decir, cuando una de estas "lobas" consigue darse un atracçon tarda mas que nuestras dos horas de digestión en hacer la suya. Saquen conclusiones.
Haritz y yo retratando el momento mientras le hago un masaje de recuperación al pez.
Por otro parte, es obligado hablar del gran valor ecológico de estos peces para el ecosistema fluvial y sus poblaciones de truchas, no sólo porque su éxito (bien traducido en edad y tamaño) está dentro de la carga genética que portan y ésta es un valioso legado que merece ser conservado, si no también por la cantidad de esa carga genética. La cantidad de huevas que pone una dama de semejante porte es varios órdenes superior al de sus congéneres mas pequeñas y además con un saco vitelino de mayor tamaño, con lo cual su descendencia tiene mas posibilidades de sobrevivir a esa primera etapa tan complicada; a esto hay que sumarle que estas hembras ocupan los mejores lugares para la freza, por cuestiones evidentes, lugares más oxigenados, resguardados de posibles crecidas o de quedarse al descubierto si el río baja de caudal, etc... No creo que podamos permitirnos el lujo de prescindir de sus servicios.
Para terminar recordaros que soltar un pez, sea cual sea tu tamaño es una gran responsabilidad que requiere de ciertos conocimientos que ya fueron descritos en este blog meses atrás y que por favor, vistas las fotografías que se ven frecuentemente por estos cibermundos, no debéis dejar de visitar. Pinchad AQUÍ para leerlo, nuestras amigas no son sadomasoquistas.
Vaya, ¿qué es esto? ¡Qué bonito, qué grande, cuántas pintas, qué boca tan enorme! Voy a llevármelo a casa...
El que escribe cuenta con solo 22 primaveras y se que es muy triste, pero últimamente me descubro frecuentemente mirando el espejo de alguno de mis ríos con la mirada perdida y empañada en nostalgia. Nostalgia de no hace tanto, de unos ríos iguales pero muy distintos, y sobre todo más y más grandes damas...
Como dice un buen lector de este blog: "Lo siento, pero si matas peces no eres bienvenido, disculpa las molestias".










