viernes, 2 de diciembre de 2011

¿Gigantes o Molinos de viento?





INTRODUCCIÓN

Como prólogo de las palabras que escribiré a continuación, anticipo que la pretensión de éstas no es enseñar cómo se pescan, sino relatar el protocolo que seguimos nosotros (hablo en nombre del equipo de Líneas Vivas) en nuestras jornadas de pesca para conseguir capturarlos.

La diversión en la pesca no es algo que se pueda medir en centímetros o pesar en kilogramos, ya que la captura de un pez proporciona sensaciones únicas que no dependen de su tamaño. Así la captura de un pez de contenidas dimensiones puede suponer un esfuerzo mayor, hablando de habilidades pesquiles, que la de un pez de mayores dimensiones. Aun así, el peso de un pez siempre seguirá "pesando" en nuestra sacadera y en nuestro subconsciente.



Los peces grandes son, de una u otra manera, deseados por todos. Precisamente esta especie de persecución ha hecho que en numerosas cuencas su presencia sea escasa, y en otras ya sólo sean una pequeña sombra de lo que fueron y podrían ser. Por este motivo la captura de uno de ellos provoca que emanemos sensación de satisfacción y superación, conscientes de lo que verdaderamente supone su captura en la actualidad. Esta sensación solo es superada por la que aflora cuando de nuestras manos el pez retorna a su medio, para que otros puedan experimentar el mismo sentimiento .


Dedicar jornadas y jornadas en busca de estos peces requiere sacrificar otras, que son precisamente lo que no nos sobra a los que no tenemos la suerte de vivir cerca de algun río donde poder echar unos instantes de relajante pesca después de una dura jornada laboral. Por lo que muchas de las jornadas que podríamos dedicar a pescar escenarios donde el balance de capturas podría ser muy positivo, son convertidas en largas caminatas por senderos de ribera con los ojos placados en el cauce del río en busca del menor indicio de la gran sombra...el gran pez.

Decía un reputado pescador y escritor americano en uno de sus libros: pesca las truchas de 20cm como si tuvieran 60cm, así cuando tengas una de 60cm la pescarás como si tuviera 20cm. Las medidas no son textuales, vale, pero nada de razón le faltaba al sabio consejero...

Este consejo no tiene en consideración un pequeño detalle: la diferencia existente entre enfrentarse a un pez que se engancha al anzuelo y la de enfrentarse a un pez que enganchas con el anzuelo. Lo segundo sólo es posible si estás viendo a tu adversario; y si hay adversario, tendremos que librar una batalla. Hablo de la pesca a pez visto, por que considero importante diferenciar el modo por el que llegamos a enfrentarnos a un gran pez.

La primera vez que conscientemente te encuentras delante de un pez grande, lo más normal es quedarte en un estado de paralización física y mental; la situación supera tus expectativas y a veces incluso tus posibilidades. Nunca has tenido un pez así delante y no sabes si todo lo que habías hecho hasta ahora servirá con este pez. ¿Quien no ha sentido ésto alguna vez?. Péscalo como si tuviera 20cm...


Mi encuentro mas relevante sucedió en un pequeño y frío afluente, el típico río de montaña; al vadear de un pozo a otro vi una pequeña cebada orillera, lancé mi mosca sin ninguna esperanza y mientras la veía derivar, una trucha de unos 3 kilogramos negra como un grillo se acercó hacia mi hasta que nuestras miradas se cruzaron y buscó refugio en las salgueras de la orilla.

LOCALIZACIÓN DEL PEZ

Las sucesivas ocasiones en que este tipo de encuentros sucedían me hicieron comprender que ésto no era una cuestión de suerte, que si quería enfrentarme a ellas tenía que verlas como adversarias; conocerlas, estudiarlas, retarlas y tener suerte. Es el juego del gato y el ratón, el cazador y la presa. Nuestras armas son el sigilo y el factor sorpresa, y las suyas el constante estado de alerta y velar por su vida. Debemos ser conscientes de que un pez grande lo tiene más complicado para ocultarse que uno pequeño, sus movimientos son mas detectables, por lo tanto son mas vulnerables y ellos lo saben. Esto hace que se oculten en la profundidad de las aguas o en complicados refugios, lo que dificulta en la mayoría de ocasiones el que podamos localizarlas. El arte de localizar peces grandes es clave para nuestro éxito. Puede que sean mas grandes, pero tenemos que adiestrar nuestra vista para localizarlas, tenemos que saber como se comportan, en qué clase de escenarios y circunstancias se mueven. Por que aunque de vez en cuando se desplazan a zonas donde son fácilmente localizables, no será lo habitual, debiéndolas buscar de forma mas meticulosa. He comprobado en carne propia como enormes peces pasan inadvertidos para la mayoría de pescadores, que se limitan a ojear superficialmente las aguas. Hablo de peces de muchos kilos, que para mi tambien pasaron inadvertidos en su momento.

En mi memoria mantengo algunos peces de más de 60cm que este año pasaron inadvertidos en un primer vistazo y que sin ser descubiertos con nitidez, sí que fueron intuídos. A veces lanzar a una sombra puede parecer cosa de locos, pero adquiere cordura cuando la sombra engulle la mosca.


ACECHANDO AL PEZ

Es importante tener en cuenta que para un pez, independientemente de su tamaño, es más importante no ser comido que comer. Así que incluso cuando estén en pleno frenesí alimenticio hemos de ser conscientes que permanecen en estado de alerta y que ante cualquier indicio de peligro pondrán aletas en polvorosa. Debemos aprender a encontrar la barrera que separa un estado del otro, cuando nos encontramos delante de un pez alimentándose. Si la táctica de rececho la realizamos correctamente, al menos tendremos casi asegurada la oportunidad de presentarle un engaño; unos peces nos permitirán algunos errores, mientras que otros serán implacables ante el más mínimo error.

Así que prestaremos máxima atención en el momento de acercanos al pez, teniendo especial cuidado cuando debamos adentrarnos en el cauce del río. Como un felino acecharemos agachados, con la caña baja y a ser posible que sobrepase nuestra posición únicamente para la acción del lanzado.


Fue maravilloso compartir jornada de pesca este año con un castellano del que me habían hablado hasta la saciedad, aunque yo hasta ese momento solo le conocía cibernéticamente. Afortunadamente me toco como "compañero" de pesca, y entrecomillo por que no solo no realizó ni un solo lance, sino que !no llevó ni caña! Hizo de guía y me señaló todas y cada una de las posturas y cebadas del tramo que pescamos. Me sorprendió, del mismo modo que sorprendería al mas avezado y engreido pescador, lo cerca que se puede pescar un pez, indistintamente de su tamaño. Menos mal que está él de testigo para que yo pueda decir que en un tramo donde nos cubría por la cintura, un pez cogió la mosca a no más de dos palmos de mi abdomen.

CAPTURA DEL PEZ

Me atrevo a decir sin ningún temor, que la parte más complicada para llevar la captura de un buen pez a la sacadera transcurre sin duda despúes de que el pez tome el engaño. Que el pez coja la mosca podría considerarse la parte fácil del asunto. El truco era sencillo, pescarla como si tuviera 20cm y tener suerte.

Una vez el pez esté preso del anzuelo, los primeros instantes serán los mas favorables para nosotros. Un correcto manejo del equipo nos permitirá dominar al pez en esos instantes, que pueden ser segundos o milésimas de segundo, en los cuales el pez ha perdido el dominio de la situación, se encuentra desorientado y presa del pánico, lo cual juega en nuestro favor. Después será mas complicado controlarlo. Si estoy lo suficientemente cerca del pez aprovecho para forzar lo máximo posible con la intención de ensalabrarlo rápidamente. Si estoy lejos del pez aprovecho para alejarlo o desviarlo de algún obstaculo que tenga cerca. A mayor distancia, menor dominio del pez.


Está claro que para mi lo bonito de capturar un pez es conseguir engañarlo, así que lo que sucede después intento acortarlo todo lo posible, ya que de ello depende en parte su superviviencia. Ésto en ocasiones puede suponer perder alguna pieza, pero como suele decirse, son gajes del oficio.

COLOFÓN FINAL

Recuerdo jornadas en las que realicé capturas de peces de varios kilos a distancias tan diferentes como pueden ser menos de una caña de 9 pies, viendo como el pez en su patrullar localiza el artificial que le hemos presentado y se avalanza sobre ella para masticarla vigorosamente mientras antes de clavar te da tiempo a ver como al menos lo hace en dos ocasiones. !Increíble! En otras por desgracia te da tiempo a ver como la escupe... Y la distante captura de un ejemplar que tras delatarse bajo un sonoro taponazo se comió una hormiga que le presenté a más de 20 metros de distancia.

Para retornar al lector a la realidad, nada mejor que la fotografía de este pez, cuyos colores presiento cautivarán a mas de uno, como me sucede a mi.


Nunca está de sobra recordar que donde mejor están estos y todos los peces, es dentro del agua del que los extraemos, asi que dejémoslos donde estaban antes de llegar nosotros.


Pues nada, espero que ésto os anime a dedicar alguna jornada tras estos magníficos adversarios. Pero cuidado, !que engancha!

15 comentarios:

Moscaluri dijo...

Buena explicación de los pasos a seguir para capturar uno de esos magníficos peces que soléis mostrar en vuestras fotografías.
En realidad no son este tipo de peces los que suelo pescar o buscar, pero si que es verdad que de vez en cuando no está mal pescar algo grande. ;)
Un saludo

joaquin dijo...

Con una buena aproximación podemos pescar más cerca de lo que piensa la gente, y a veces la distancia marca la diferencia entre triunfar o fracasar con estos grandes peces sobre todo en rios pequeños y lugares llenos de vegetación y troncos. Algún lance de ballesta si hice con tu caña en los sitios complicados...jejeejeeje.
Ese dia ejercia de anfitrión,asi que es normal para mi dejar que los invitados pesquen, yo ya pesco por alli muchos dias.

Anónimo dijo...

Sois unos máquinas, y el pequeño el "peor" de los tres, jejeje.

Me ha gustado mucho. Creo que la forma de pescar estos peces depende mucho del tipo de río....ya lo hablaremos.

Un abrazo

Pepe (SEGOVIANO)

Varo dijo...

A mi que no miren Pepe,que todo lo que hay en esta entrada es de Haritz, que no se le puede dejar solo ni un momento. jaja
Lo de los peces grandes depende totalmente del escenario, pero creo la localizacion es por donde todo empieza y algo que marca la diferencia. Nos permite estudiar la tecnica a utilizar, elegir y revisar el equipo, escoger la distancia de lance, preveer la pelea, etc... Aquel que pretenda pescar peces grandes sin localizarlos una de dos: o pesca en sitios donde abundan sobremanera (no suele ser el caso de este pais) o no pescará peces grandes con regularidad. La pesca de estos peces al agua es ocasional, por desgracia. Tampoco penseis que pescamos el 100% de estos peces a pez visto (bueno, Haritz casi casi jaja) pero si un porcentaje altisimo y los que no suelen ser por localizacion de postura adecuada para un buen pez y fe. De todas formas sigo pensando que con estos ejemplares un porcentaje altisimo es suerte, lo unico que intentamos hacer nosotros es limitar las variables y buscar esas situaciones en las que estos peces son accesibles con mas asiduidad que otros pescadores.


Otro dia os cuento como lo hago yo :-p

Haritz dijo...

Gracias por los comentarios.

En principio la entrada solo trataría de compartir con todos algunas fotografias de la pasada temporada, acompañadas por unas palabras. Después decidí que lo mas correcto quizas sería que esas palabras fueran algunas de las directrices que seguimos para pescarlas.

Vosotros ya lo sabeis por que sois experimentados pescadores, pero seguro que a parte de los mas noveles, algun otro reflexionará sobre el camino actual que siguen todas sus jornadas.

Por que aun en día no es de extrañar ver un pescador terminar de cambiarse y lo primero que haga sea entrar en el agua y comenzar a barrer el cauce con lances en todas las direcciones, sin haberse preocupado de intentar localizar un pez antes de hacerlo. A parte de ser una actitud un tanto egoista, no es la mas aconsejable para engañar a los peces, y menos a los grandes.

Salud.

Aitor dijo...

Vaya galería de capturas!
Enhorabuena! :-)

Haritz dijo...

Aitor, !has creado monstruos!

:-)

Aitor dijo...

Joder, no pensaba que era tan feo! :-)

Haritz dijo...

;-))))))

Tu ya sabes por qué lo digo. Ya es casualidad que dos de los colaboradores de Lineas Vivas (uno de ellos el webmaster) hayamos pasado por tus manos y el tercero lo haya hecho hace poquito. Como ahora ese tercero se apunte al carro de los morlacos...ya no se que voy a pensar.

Mas casualidad es que hasta entonces, al menos yo, conociese este tipo de peces por fotografías publicadas en diversos medios, y ahora sea yo quien publica este tipo de peces en este medio.

En fin...

Un Abrazo!
Haritz.

Aitor dijo...

Haritz,
Detrás de esos resultados hay mucho más que una buena técnica de lanzado.
Eso es lo que vosotros podéis enseñarme a mí. :-)

Jon dijo...

Eso eso, ahora me toca a mi publicar zeppelines con asiduidad. Haritza, se te acabo el chollo!!! jejeje ;-)

Haritz dijo...

Aitor, estaré encantado de devolverte el favor. Te lance la invitación y lo haré cuantas veces sea necesario.

Jon, yo nunca te he apartado ante el descubrimiento de un buen pez, veremos si el pequeño te concede ese privilegio; ya te sonará eso de "dejame echarle a mi, por favoooooorrrrrrrrrrrrr!!!!!".

;-)

Ferran Llargués dijo...

Yo llevo tres temporadas detras de "uno" de esos peces. Lo tengo localizado, lo he visto 6 veces, él me ha visto seguramente más...
He llegado a estar más de una hora de reloj en lo alto de un risco para ver cual es su carencia y como si el muy puñetero lo supiera. A veces me sale de la orilla izquierda,a veces de la derecha y en un par de ocasiones al final de la poza, ahí donde su formidable cuerpo casi alcanza el fondo y la superficies. Es magnifico, hermoso. Esta temporada seguire perseverando, seguire buscando por dónde entrar, seguire al acecho para ver si consigo estrecharle la aleta. Lo he bautizado al igual que una que pesque hace años "Mister Wolfred". A ver si este año os lo puedo presentar en sociedad.

Varo dijo...

Buenas Ferran,

Ya has hecho lo mas importante, que es saber que esta alli. Ademas conoces varios de sus movimientos. Ya solo te queda encontrar el momento, que a veces tampoco es facil. El unico consejo que puedo darte es que cuando lo tengas a tiro no juegues con el terminal y no arriesgues, mejor un 0,18 que un 0,12.

Por cierto, nosotros tambien bautizamos a algunos de nuestros "bichos", este año descubrimos a Charly en uno de nuestros rios habituales. Un gran macho de comun autoctona en un pequeño rio al que vimos muchas veces, siempre en la misma postura pero no habia forma de lograr que nos dejara echarle. Probamos de muchas formas: entrando por atras de lejos, de cerca, por un lateral, desde la orilla... y cuando nos dejaba eran las truchas que habia por detras de ella las que le espantaban. Al final un dia Charly tuvo un despiste y pude meterme a echarle. Elegi un terminal del 0,15 porque se encontraba en un parado y ademas comia arriba. Costo echarle: mucho tiempo andando muy despacito, mucho tiempo de pie esperando que recuperara su cadencia de ceba...y ademas un lance bastante largo, pero cuando cayo la mosca, Charly la tomo y bajo como un obus hacia mi, sobrepasandome y lanzandose rio abajo sacandome linea del carrete hasta que rompio al intentar frenarla viendo que se dirigia unos troncos... Hoy es el dia que pienso que podia haberlo intentado con un 0,17 alargando el terminal y poder haberle frenado con algo mas de fuerza.
Estoy rezando para que Charly siga alli esta temporada y haya revancha.
Suerte y espero que nos cuentes si logras hacerte con ella.

Ferran Llargués dijo...

El anterior Wolfred lo pude prender en diversas ocasiones. A ver si encuentro la foto (es de papel). Esto de hacer "seguidor" de un pez es muy motivador auqnue a la vez sufres lo tuyo al no saber si lo veras la próxima vez. En este caso Mister Wolfred está en zona de pesca con muerte, cualquier dia le dan aunque visto su tamaño creo que dara todavía que hablar