martes, 27 de abril de 2010

Tamaño Vs. Cantidad. Un reto continuo?

Estamos en los coches, cambiándonos y comiendo algo después de una de las primeras jornadas de la temporada. El día no se ha dado especialmente bien, con sólo un pico de actividad en las horas centrales. Esperábamos más aunque finalmente unas cuantas truchas han ido cayendo a ninfa primero y a seca después en ese ratito del mediodía.
En mitad de la charla en esos momentos… “Tengo ganas de pescar un salmón”. Pues lo llevas jodido, contesté. Pero ese giro en la conversación no enfocaba hacia la conservación de los ríos o a la controvertida apertura salmonera en Asturias. Sino al hecho de que cada vez somos más inconformistas, queremos peces más grandes, más retos.


“Hace un par de temporadas, un día como el de hoy en el que saco varios peces cercanos al kilo me hubiera tenido toda la semana con la cabeza loca de alegría. Pero hoy no me va a pasar”. Esa frase me hizo reflexionar y en cierta manera a mí me pasa lo mismo, ya que quizás en menor medida, pero la alegría por ensalabrar una buena pieza es menor según uno se va acostumbrando a que esto sea algo cada vez más habitual. Y efectivamente, ese mismo día pude engañar un par de buenas pintonas, pero salvo la alegría del momento, posteriormente esa efervescencia decrece. Y no hace demasiado tiempo no era así…


Entiendo que es una reacción normal. Te acostumbras a ello y la importancia relativa que adquiere es inferior. Buscas más retos, afán de superación y mejora continua. Pero por otra parte me da algo de pena porque parece que ya una trucha de 25cm empieza a carecer de importancia, cosa que tampoco debería ser así. Y no digamos ya las palmeras.



Vamos por el río, vemos una ceba y no tiramos porque intuimos es una “sardina”. O no vamos a pescar a tal sitio porque no hay más que “rapalas”. De acuerdo que su pesca puede muchas veces no resultar especialmente complicada en comparación con esos otros retos. Pero al final todos vamos al río a pasarlo bien y a disfrutar. Y si no cogemos una trucha de más de 2kg no nos lo pasamos bien? Creo que no debería ser así y del mismo modo que ese truchón que come junto a unas raíces puede alegrarnos el día, también debería hacerlo una jornada en uno de esos ríos donde la mayoría de los peces no alcancen tamaños especialmente grandes, que por lo general suelen ser más prolíficos en capturas.


Pienso que hay que saber discernir entre una pesca en busca de nuevos retos y otra más normal, sabiendo disfrutar de ambas en cada momento, con sus pros y sus contras. No pretendamos pescar dos docenas de truchas en el tramo bajo de un río, ni una captura de postín en un cabecero de montaña. Cada situación debe de proporcionarnos alegrías y diversión en la medida de su objetivo. Y en mi opinión, creo que en la variedad está el gusto.
¿Qué opináis vosotros?

5 comentarios:

limpias_team dijo...

yo como pescador reconvertido pienso que lo mas bonito de todo es la dificultad si las truchas son palmeras o grandes es lo de menos lo ke nos motiva es la dificultad en engañarla

Varo dijo...

El reto continuo es lo que mas nos motiva a los pescadores. La cuestion es encontrar cual es nuestro reto.

farioreo dijo...

Totalmente de acuerdo con vuestros comnetyarios.tambien podria añadir algo de nuestras expectaciones reales.Si peso un rio de cabecra por ej,pirinaico,voy por la cantidad y belleza sabiendo que si pillo una de 25 cms ya me considero afortunado.Y estas zonas de mas diversion tambien son mas gratificantes cuando te lo ponen mas dificil aunque pesques menos.saludos.

Jon dijo...

A mi la dificultad me motiva mucho, que generalmente se encuentra con peces grandes y resabiados. Pero a veces me gusta dejar paso a una pesca más tranquila, probablemente más sencilla, disfrutando del entorno y sin reparar en el tamaño de las capturas. Una mezcla de las dos es para mi la combinación ideal.

SEGOVIANO dijo...

Pues para mí está muy claro....ni lo uno ni lo otro. Yo, puestos a elegir, lo que prefiero es pescar esos ríos medios, en los que hay una cantidad suficiente de truchas y, sobre todo, lo que me gusta es saber que tienen una buena pirámide de población. Es decir, que haya truchas de todos los tamaños y edades. Aunque la mayoría de las truchas sean pequeñas y medianas....saber que "las otras" están allí, y que en cualquier momento puedes tener la oportunidad de agarrar una gorda. Esa incertidumbre me gusta. Me gusta más que estar en algunos cotos que sabes que tienen muy pocas truchas pero todas grandes, y que si se da bien tienes un par de oportunidades en el día para enganchar una. Y me gusta también más que determinados tramos (sobre todo de montaña), donde tienes la certeza (o casi) de que no tienes ninguna oportunidad de coger ninguna que pase de 30 cm.

Ni lo uno ni lo otro....la virtud está en el término medio, para mí.

Pepe