Como ya he dicho la configuración del bajo de línea no sólo nos puede ser útil en su forma “activa” (lanzado y presentación), sino también en la deriva de forma más pasiva. Suelo decir que durante la deriva aquello que no hayamos hecho ya no lo vamos a hacer, o por lo menos no será igual de estético ni de efectivo, ya que corremos el riesgo de levantar agua y espantar peces. Por ello, a este tipo de acciones se las suele conocer con el nombre de correcciones, remiendos... Así que si hemos hecho bien los deberes en la presentación, durante la deriva sólo hemos de dejar que nuestro equipo y la forma en la que lo hemos hecho posar trabajen solos (hablo de derivas muertas) y estar atentos a lo que acontezca. Ya que durante este corto pero crucial periodo de tiempo va a ser nuestro equipo el que trabaje, y muy particularmente el bajo, vamos a intentar aprovecharnos de ello y poner la física a nuestros pies.

Basándonos en aquello que se escribió por este blog hace ya unos meses sobre el dragado, según lo cual, éste era ocasionado por una tensión sobre la mosca que hace que ésta raye la superficie del agua dejando una estela tras de si, deduciremos que para solucionar en la medida de lo posible este problema habremos de reducir la tensión al mínimo. Como ya hemos ido desglosando en anteriores entradas, esto no tiene una única solución sino varias y por desgracia, o por suerte, la mayoría, y con toda seguridad las mas influyentes, tienen lugar antes de que la mosca toque el agua y en todas ellas interviene el pescador de forma activa. Así no nos aburrimos.
Pero si tras una buena aproximación, un buen análisis de la situación, una buen elección de la presentación, de la mosca y de la técnica, contamos con un equipo que en aquella fase en la que ya hemos realizado nuestro trabajo nos ayude... ¿por qué no aprovecharlo?

Así pues a continuación describiremos unos factores que nos ayudaran a comprender algunos principios físicos que afectan a nuestro bajo.
Material y lubricación: La tensión que provoca el dragado viene ejercida por la línea y el bajo, esto se debe a que el material del que están hechos tiene cierta tendencia a formar interacciones débiles con la película mas superficial del agua. Esto provoca que la velocidad a la que avanza el agua y por tanto a la que tendría que avanzar nuestra mosca, sea distinta a aquella a la que se desplaza nuestra línea, tirando ésta de la mosca. Por tanto el material es una opción a valorar. tanto en la elección de la linea como del bajo. En el caso de la línea, contamos con líneas plásticas y de seda, siendo las últimas más efectivas para evitar el dragado por flotar por una cuestión de densidad y no por tensión superficial como hacen las sintéticas. Ahora bien, en mi opinión las desventajas de estas en la parte activa de la presentación son superiores a las ventajas. En cualquier caso una línea bien limpia y cuidada flota "más alto" en la película y minimiza el dragado.
En el caso de los bajos no he observado muchas diferencias ya que, los trenzados cuentan con la ventaja de flotar más que los de
monofilamento, pero a cambio atrapan agua entre las fibras. Por tanto, en cualquiera de los casos lo importante es que éste vaya bien engrasado, así evitaremos que las moléculas de agua se introduzcan entre las fibras del trenzado o que el
nylon se hunda. Ahora bien, hemos de tener en cuenta que a mayor superficie -diámetro y longitud- en contacto con el agua más interacciones y por tanto mas tensiones, lo que provoca que normalmente sea la línea la que ejerza más tensiones que el bajo. Por ello hemos de recordar que si lo podemos conseguir lo mejor seria poner en el agua sólo la mosca, así esta bajaría libre al no ejercer tensión sobre ella ni la línea ni el bajo.
Longitud: La longitud del bajo no sólo es importante por que nos ayuda a ser más discretos con peces resabiados, también tiene su influencia en el dragado. Esto se debe principalmente a que cuanto más largo sea el bajo más ondas, serpentinas, etc... se crearan al posar y estas
serán las encargadas de
absorver la
tensión ejercida por la línea. Podemos ir más
allá y decir que no es
exactamente la longitud del bajo la que importa, sino como se extienda éste. Por ello, muchos pescadores cuando quieren luchar contra el dragado sin aumentar
desmesuradamente sus bajos optan por alargar el terminal, ya que éste por su menor
diámetro y masa no es capaz de transmitir bien la
energía y esta se ve disipada
rápidamente cayendo este apilado y arrugado. Perfecto para
absorver tensiones.
En
relación con esto, resulta curiosa cierta
teoría que postula que cuando nos rechaza un pez y reducimos el
diámetro de nuestro terminal y conseguimos tener
éxito, este no se debe a que el pez ya no viera el hilo, sino a que esa
disminución de
diámetro ha conllevado consigo una
disminución de las tensiones sobre la
imitación, y por tanto del
microdragado, debido a que su menor masa y
diámetro han hecho que éste posara mas arrugado (debido a la menor capacidad para transmitir la
energía cinética del lance), interactuara menos con el agua ( a menor
diámetro menor superficie en contacto con el agua y menos interacciones) y menos
distorsión superficial.
No está de más, hacer un inciso sobre la pesca a ninfa en la que
también el dragado es de suma importancia. Cuando pesquemos a ninfa hemos de tener en cuenta que a menor
diámetro menor resistencia del
nylon con el agua y por tanto nuestra mosca se
moverá más libremente y profundizara más
rápido.

Para concluir con esta serie de entradas, simplemente comentaros que con ella unicamente he prentendido simplificar un mundo muy complejo y como suele pasar a menudo cuando se simplifica es muy probable que el texto esté lleno de imprecisiones. Mi objetivo no era sentar cátedra sobre este tema ni sobre ningún otro, sino que a partir de algo sencillo provocara en los lectores una reflexión que les permitiera extrapolar unas sencillas nociones a accion de pesca. Espero haberos ayudado.