
Siempre he dicho que quizás el bajo sea la parte más importante de nuestro equipo y creo que cualquiera que haya pescado con un bajo mal hecho puede entender por qué. El bajo es un elemento especialmente importante en el lanzado, en la presentación (precisión y delicadeza) y en la deriva; elementos fundamentales en la pesca a mosca. Por tanto si sabemos como funciona en cada una de ellas, tendremos en nuestro poder una herramienta insuperable.

Antes de empezar hemos de aclarar para qué sirve el bajo. El bajo es aquella parte de nuestro equipo que se encarga de terminar de disipar la energía del lance. Esta disipación se produce como consecuencia del descenso de diámetro (masa) de éste, por lo que la energía trasmitida por la línea se ve transformada en velocidad. El principio es el mismo que el que rige en las líneas descentradas. El ideal sería un bajo que justo al terminar de extenderse llegara al punto de E=0 y por tanto posara muy delicadamente. También tendríamos los dos extremos: aquellos bajos que no llegan a disipar toda la energía y producen un efecto rebote o una torsión hacia abajo al seguir extendiéndose el bucle por debajo de la horizontal; y aquellos en las que la energía se termina de disipar antes de llegar al final del bajo y el resto del bajo cae apilado sin fuerza…
Así pues, analizando de que manera funciona un bajo, podremos utilizar ese trabajo de la manera que más nos convenga, especialmente en las partes en las que el bajo trabaja más activamente: lanzado, presentación y deriva.

Vaya por delante que un bajo adecuado a nuestros intereses no nos va a hacer mejores lanzadores y vaya también por delante que ante todo una buena presentación depende en gran medida del lanzador y su pericia, pero no es menos cierto que el bajo juega un papel fundamental en la posada, incluso me atrevería a decir que es la parte de nuestro equipo que más influye en este apartado. Y lo digo con causa, por que he pescado reos con caña y linea del 8 y dípteros en un 24 y no se enteraban de lo que se les venía encima...pero el tema del equilibrio del equipo es otro jaleo y ya veremos si a lo largo del invierno tengo el valor de meterme con ello, aunque no sería el primero que lo trata y al que no se le hace ni caso.

Dicho esto y explicado la mecánica básica por la que se rigen los bajos podríamos clasificarlos sin complicarnos en exceso la existencia en:
En cuanto al material del que están hechos, encontramos hoy en día en el mercado infinidad de materiales que van desde el clásico nylon, pasando por monofilamentos trenzados o torcidos, como por sedas naturales o sintéticas, hasta las modernas resinas plásticas.
Entre los primeros, podemos encontrar bajos cónicos ya confeccionados o bien realizarlos nosotros mismo mediante la unión de sucesivos trozos de monofilamento.
En cuanto a los trenzados o torcidos, se tratan de un conjunto de filamentos entrelazados para formar un huso de mayor diámetro. Dependiendo de como se entrelacen encontramos los bajos torcidos, los trenzados...
En lo referente a los bajos de seda, suelen ser bajos de forma cónica que normalmente están diseñados para usar con lineas del mismo material. Están realizados usando un trenzado de diversos materiales (en principio se usaba seda -de ahí su nombre- pero hoy en día se usan multitud de compuestos) a modo de alma, que posteriormente recibe baños en una sustancia que se fija al trenzado, el apresto.
El la actualidad muchas casas comerciales también realizan bajos usando para ello una técnica similar a la que emplean para realizar sus lineas. Normalmente consiste en la utilización de un alma de monofilamento recubierta de compuestos de baja densidad similares a los empleados para las lineas.
En cuanto al descenso de diámetro o a su velocidad, podemos clasificarlos en bajos rápidos o lentos. Ésta no debe de ser un información categórica ya que se diseñan muchos bajos para que tengan una parte mas rápida que otra en función del interés del pescador. Para diseñar un bajo pensando en la velocidad a la que se va a desarrollar el bucle hemos de atender a su ahusamiento, o lo que es lo mismo el descenso de diámetro. Cuanto mas pronunciado sea este, mayor sera su velocidad. A mi personalmente me gusta que vayan de rápido a lento, haciendo que en un principio tengan un ahusamiento muy pronunciado y después este se suavice hasta terminar en una larga zona paralela, el terminal. Esto, claro está, siempre y cuando las condiciones sean favorables. Con viento por ejemplo lo mejor sera que el bajo sea rápido en su totalidad.
En cuanto a su longitud encontramos con bajos muy diversos, desde los 3 metros hasta los 8 (y más si entendemos como bajo los utilizados para pescar a ninfa al tacto). No tiene porqué (por que como explicado la velocidad depende del descenso de diámetro), pero normalmente se asocia bajos cortos con bajos rápidos, principalmente por que éstos decrecen muy rápidamente y por tanto también disipan mucha energía en poco espacio transformándose ésta en velocidad.

A la hora de elegir el bajo yo siempre recomiendo que, en primer lugar, seamos conscientes de nuestras limitaciones y sepamos que bajo podemos manejar con facilidad. En segundo lugar tengamos en cuenta las características físicas del escenario; no es lo mismo pescar en un enmarañado arroyo, que en un amplísimo río regulado de meseta. Y en tercero aquellos otros factores cambiantes, que en la pesca a mosca son muchos y son los que marcan las diferencias. Aquí podríamos englobar situaciones meteorológicas, como el viento, que normalmente si son adversas nos harán acortar los bajos para tener mayor control sobre ellos. O bien, el estado de alerta de los peces, que a veces nos obligará a alargar muchísimo nuestros terminales.
Como veis, todo son pequeñas decisiones pero dar con el bajo ideal para cada situación no hará ganar muchos enteros y por supuesto, pescaremos muchísimo mas cómodos.









